Acerca de Mark Loewen

Pensamientos y reflexiones de una persona abiertamente gay = abiertamente feliz.

Un mensaje para Tobias Wiens

(Este post se refiere a unos videos que una persona llamada Tobias Wiens posteo hace unos dias. No quise repostar sus videos para no darle cuerda. Los screenshots estan para mostrar a qué me refiero en el texto)

“No les tenemos miedo” dice el video de Tobias Wiens. Pero yo sí le tengo miedo. Es mas, yo le tuve miedo a él desde que fui pequeño. Cuando jugaba en el Kinder con mis primas, recuerdo que teníamos dos Barbies con vestidos rosados. Nos turnábamos para jugar entre los tres.

Primer video, donde Tobias expresa que va a luchar en contra de los derechos LGBT para proteger a su hija. Hoy ese video fue visto mas de 100mil veces.

Pero ahi estaba Tobias. No era el mismo Tobias Wiens, pero el sentimiento era el mismo. Me arrancó la Barbie de entre las manos y la tiró al suelo. Se puso a cantar, tentando “Neeena, neeeena, neeeena” y se fue corriendo.

Le tuve miedo a niños como Tobias cuando en la escuela primaria un grupo de niños mayores me rodearon y me tentaron. Les tenía miedo cuando me hacían jugar al futbol, y se burlaban de mi.

Después de adolescente descubrí la atracción sexual que se siente a esa edad. Pero por miedo a Tobias, me callé. Es más. Le escuché y le presté atención. Deduje de sus teorías que yo era un degenerado. Que me merecía… nada. Que no valía nada.

Fue un Tobias Wiens que sin saber que yo era gay, me dijo que quería meter a todos los “putos” en un edificio y quemarlos vivos. También fue un Tobias, con su Biblia en mano, el que me dijo que todos los homosexuales eran violadores y desviados sexuales. Y yo, mas que nunca, decidí quedarme callado.

Pero no podía cambiar quien era. Decidí tomar coraje y buscar ayuda. Fui junto a un pastor. No sabía que el pastor también era un Tobias. Me dijo que Dios me amaba. Que deje de pecar, y que la culpa era mía. Mi atracción hacia otros chicos era algo que debía controlar. Y si no lo lograba, que ore con más fervor. Por que “la paga del pecado es muerte”. Y así el Pastor Tobias me mostró la salida de su oficina y nunca mas me habló al respecto.

Hubo muchos Tobias en mi vida. Y todavía los hay. Son la razón por la que no agarro la mano de mi marido en público. No nos damos ni beso en la mejilla cuando estamos en la calle. Porque si Tobias se ofende, podríamos ser víctimas como muchos otros ya lo fueron.

En honor a Dios, la moral, y cuantas otras razones, los Tobias defienden su derecho a discriminar. Dicen palabras que lastiman, pero las dicen como si fueran ellos las víctimas.

“La mayoría silenciada” dice el título del video de Tobias. Ah, si? Me gustaría escuchar más de cerca los relatos de como Tobias fue silenciado de niño cuando no pudo jugar con el juguete que más le gustaba porque otros niños se ofendieron.

Segundo video, donde Tobias se expresa sobre la injusticia de cómo las personas a las que él decidio atacar respondieron.

Desde que Tobias sacó ese video donde se expresa como víctima de que todos los LGBT están tratando de destruir a su familia en particular, me gustaría saber si lo echaron del trabajo. Cuando Tobias se salió del closet con su opinión, lo echaron de su familia? De su iglesia? Su comunidad? Porque eso pasa a diario cuando las personas LGBT se muestran honestamente.

Lo que Tobías ve como un “ataque” es que alguien se exprese de manera distinta a el. Que alguien no comparta su opinión, o peor, que alguien lo INSULTE! Pero aunque lo insulten, dice que no lo van a silenciar.

Quisiera saber, en que momento se sintió silenciado, exactamente? Por que según entiendo sigue hablando. No se tuvo que escapar. No se mudó a otro país. No le dio depresión. No intentó suicidarse.

Si, Tobias, quizás no lo sepas, pero esas personas de quienes hablás en tus videos… esos que te “quieren silenciar”, intentan el suicidio 400% mas que que el resto. A no ser que reciban aceptación. Entonces ese numero baja drásticamente. Porque la homosexualidad no causa dolor. Son los Tobias de este mundo que lo causan a las personas LGBT.

Tobias, entiendo que te afectaron las terribles cosas que se dijo en la sección de los comentarios de tus videos. Nada justifica esos mensajes violentos. Pero escucho tu reacción y me dan ganas de preguntar… fue la primera vez que te pasa eso?

A nosotros nos dicen ese tipo de cosas TODO EL TIEMPO. Evitamos leer esas secciones de comentarios para mantener nuestra salud mental. Pero sabes que? A nosotros nos lo dijeron nuestros amigos, nuestros familiares, la gente que mas amamos. Sin embargo vos… todo bien con tu circulo, verdad? Sos como una celebridad para ellos! Te están aplaudiendo!

A vos se te ocurrió un mensaje y tranquilamente lo alzaste a twitter (o FB o que se donde). Nosotros nos pasamos años en el closet. Por miedo. Cuando por fin logramos juntar las fuerzas para hablar, nos pasamos tanto tiempo pensando y pensando como decirlo para que no nos rechacen, o cosas nos hagan cosas peores…

Si, Tobias. Aunque yo quiera que siempre se me vea fuerte, la verdad es esta: Te tengo miedo. Porque vos, con esa cara de enojado y esos ojos casi rabiosos, podrías ser esa persona que siempre temí que me garrotearía en la calle. Solo porque YO no vivo de acuerdo a TU religión.

Y vos no estas para conversar, ni aprender. Sacás el pecho y te mostrás el fuerte. Invencible. Pero víctima al mismo tiempo.

Te cuento un secreto. Yo no soy invencible. Mas de 10 años fuera del closet. Casi 10 años con mi marido. Como vos, somos padres de una niña que va a cambiar el mundo. Pero igual, a pesar de todo lo que tengo, y a pesar de que voy a seguir luchando… miro tu video y me das mucho, mucho miedo. Vos. Y todos los demás Tobias a quienes les alentás de esta manera.

Por fin entendí el Orgullo Gay

Estoy en el tren, camino a casa después de una visita a la ciudad de Philadelphia, Pennsylvania. Fui para una conferencia, sin conocer mucho sobre el lugar. No sabía, por ejemplo, que la ciudad cuenta con un barrio denominado ¨The Gayborhood¨ (juego de palabras para describir una vecindad gayIMG_7637). Coincidentemente también se celebra el festival de orgullo este mismo fin de semana, así que el vecindario ve mucho movimiento. La última noche antes de mi partida me paseé por las calles adornadas con arcoiris por todas partes, música y un montón de gente alegre, celebrando.

A la mañana siguiente decidí volver. Después de tomarme un café descubrí una librería LGBT. Me encantan los libros, y me encanta tomarme tiempo para explorarlos de a uno antes de decidir cuáles llevo conmigo. Es una experiencia que se pierde con la compra de libros en internet.

Me encantó ver tantos libros llenos de relatos compartidos sobre a la experiencia gay.

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A la salida encontré un letrero con la historia del lugar, fundado en 1976. Mientras leía, sentí algo subir dentro mío. Comencé a percibir una fuerza interna y un sentido de comunidad. Somos gente de muchos rincones del mundo que nos sumamos a la lucha por una vida mejor. Nuestras experiencias son extremadamente variadas pero al mismo tiempo nos vemos fundamentalmente unidos.

Muchos hemos experimentado profunda confusión, vergüenza, temor, y el deseo de poder deshacernos de ese sufrimiento a toda costa – quizás inclusive el deseo de deshacernos de nosotros mismos. Pero aprendimos a superar la presión de expectativas ajenas. Logramos diferenciar entre el juicio de otros y nuestra verdadera identidad. Pudimos abandonar la vergüenza y reemplazarla con sentimientos de compasión y amor propio.

Entendimos que la vida no podía continuar igual y nos armamos de fuerza en vez de temor.

Sentir esa fuerza interna por primera vez es inexplicable. Nos sentimos invencibles, generalmente como reacción directa y opuesta a los años en closets apretados y oscuros. Me atrevo a decir que todos habremos experimentado los golpes inesperados que son la reacción de otros a nuestra nueva identidad. Agarramos fuerzas, nos levantamos, abrimos la boca y expresamos nuestra verdad.

Y por fin, nos sentimos invencibles.

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“Giovanni’s Room” Fundada en 1973, sirvió como refugio y centro cultural al principio del movimiento moderno por los derechos civiles de la comunidad LGBT. La librería proveía recursos para los que luchaban por los derechos para personals LGBT.

 

Pero la historia no termina ahí. Nuestra verdad amenaza a los que prefieren el status quo. Los que están cómodos con un pie encima nuestro. Asustados, responden con golpes verbales, emocionales, espirituales, físicos… Y más de una víctima se preguntó, ¿será que esa fuerza que sentí fue suficiente para seguir adelante?

Pero nos tomamos un tiempo para sanar y volvimos a levantarnos.

Fue ese proceso colectivo el que nos trajo a dónde estamos hoy. Seguimos luchando, porque todavía nos queda mucho por delante. Nadie nos preguntó si queríamos esta lucha. Nacimos en la sociedad que nacimos y lidiamos con lo que tocó vivir. No lo elegimos, pero asumimos el desafío porque no nos quedó de otra.

Y por lo que logramos, nos sentimos orgullosos.

Enfrentar a otros es difícil. Nos levantamos frente a la sociedad y nos atrevimos a decir: basta. Nos dimos cuenta de nuestro valor y decidimos exigir un trato digno. Aprendimos que tenemos mucho que dar. Como todos, tenemos talentos únicos que podemos aportar para mejorar el mundo. Y todo ese proceso nos da una perspectiva única.

Y por eso, nos sentimos orgullosos.

A todos (no solo los gays) nos encantan las celebraciones. Celebramos fechas importantes como los cumpleaños y aniversarios. Festejamos eventos religiosos que aportan a nuestra vida espiritual. Y también celebramos nuestros logros, como cuando nos graduamos con un nuevo nivel de educación.

Sin embargo hasta ahora no había reflexionado sobre la importancia de las celebraciones del orgullo. Antes de mudarme a los EEUU, lo único que conocía de estas celebraciones eran los desfiles altamente sexualizados. Internalicé el juicio de otros hacia mi sexualidad e interpreté todo tipo de expresión sexual gay como algo que debería avergonzarnos. Use esas imágenes como prueba de que ser gay significaba tener una vida de total desenfreno y degenero.

En ese entonces no entendía que estas celebraciones son una respuesta a la opresión que experimentamos por miles de años. Y no sabía que las marchas nacieron cuando las personas LGBT fueron abusadas por la policía en un bar gay. Esa noche, no se dejaron abusar. Salieron a las calles a luchar. Solo sabía que me sentía avergonzado de las imágenes de hombres extremadamente atractivos con muy poca ropa.

El resultado de cuando nuestra identidad básica es recibida por otros con juicio y rechazo, es una profunda vergüenza. Nos avergüenza lo que somos. Esa vergüenza oscurece el alma.

Pero no todo es negro. El amor que sentimos echa fuera el temor. Es como un rayo de luz que nos permite ver las cosas buenas que tenemos dentro, y nos ayuda a descubrir nuevas fuerzas.

El camino a la auto-aceptación es duro. Cuando se llega, no hay que minimizarlo. Hay que celebrar.

Es una lucha larga y difícil. Un gran logro! Nadie llega solo. Por eso las celebraciones del orgullo son tan populares. Se trata de una experiencia compartida. Lo logramos, juntos!

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Letrero de la Iglesia United Church of Christ

Todavía nos queda mucho, pero wow, que lejos llegamos! Somos gente buena. Tenemos valor. Merecemos amor y tenemos mucho amor que dar. Tenemos el apoyo de amigos, familiares, parejas, padres, hijos. Y para los que no tienen ese apoyo, nos toca ser esa persona. Somos una comunidad. Ni uno de nosotros está solo.

En mi opinión, esas son suficientes razones para estar muy orgullosos. Celebremos!

Si seguís en el Closet, me acordé de vos…

Hoy pase una Navidad hermosa junto a mi marido, mi hija, y mis suegros (Para leer como se formó nuestra familia, ver pié de página) La Noche Buena la pasamos con la familia y amigos que consideramos familia. Antes de ir a dormir quiero expresar algunos pensamientos que tuve todo el día.

Estuve pensando en las personas que pasan las fiestas con el peso emocional de no poder compartir quiénes son con su familia y sus amigos. Algunos piensan que nunca podrán pasar una Navidad con una pareja o con un hijo y al mismo tiempo tener a sus familiares en la misma habitación. Temen el rechazo de sus padres, hermanos, su iglesia, y la sociedad. Muchas navidades las pasé así. Si les podría tener en frente mío, les hablaría de estas lecciones que aprendí en el camino que me trajo al dia de hoy:

– Para poder lograr tus sueños vas a tener que arriesgar algo. La amistad que termina una vez que tu amigo sabe la verdad, nunca lo fue. Quizás algunos familiares te rechacen. Después de cierto tiempo te darás cuenta de que vivir honestamente es mas liberador que fingir algo para poder mantener la relación con ese ser amado.

– La reacción que cualquier persona pueda tener cuando te salgas del closet es una reacción momentánea. Quizás te respondan mal, quizás se dejen llevar por sus emociones. No necesitás aceptar ese abuso. Te podes retirar, o le podés decir que no te interesa escuchar esas palabras. O si tenés las fuerzas suficientes, podés dejarle que te diga todo lo que quiera, para que la persona se sienta escuchada y no esté a la defensiva (sin embargo esa no es tu responsabilidad). Pero lo más probable es que una vez que esa persona tenga tiempo de pensar y recapacitar, su punto de vista cambie, o por lo menos su actitud hacia vos.

– Lo que tememos generalmente se ve peor de lo que podría pasar. El objetivo del temor es de protegernos. Por eso el temor te hace ver todas las posibilidades de como las cosas podrían salir mal. Sin embargo, generalmente es una exageración.

– La aceptación, el apoyo y el amor que vas a sentir de muchas personas te va a llenar más de lo que te podés imaginar. Toda tu vida te preguntaste si esa persona realmente te amaría si supiera la verdad. Y una vez que la verdad fue dicha, confirmás que te aman de igual manera (o más!) Por muchos años cuando mis padres me decían que me amaban, en el fondo me preguntaba si realmente era cierto. Hoy sé que es así. No me cabe duda!

– La mayoría de las personas no van a gritarte cosas homofóbicas a la cara. Cuando uno esta en el closet, muchos te dicen cosas homofóbicas porque no saben. A mi una vez alguien me dijo que quería meter a todos los gays en un edificio y quemarlos. Yo solo me quedé mudo mirándole en shock porque no sabía que decir. Además, la gente es mucho mas “valiente” cuando no tienen que poner la cara. Comentan cosas horribles en Facebook, o bajo algún artículo en el diario. Vivir esas experiencias de comunicación indirecta te hace pensar que la gente te va a maltratar de todas las maneras posibles. Pero mi experiencia fue que cuando la gente sabe que sos, la mayoría de ellos no te dice en la cara lo que creen.Y si lo hacen, lo hacen de manera mas respetuosa. Especialmente si te conocen. No niego que hay gente completamente desubicada. Viví momentos en que no podía creer que alguien me esté diciendo lo que me decía. Pero esa fue la excepcion. La gente mas homofóbica solo me da miradas. Y las miradas no me hacen nada, solo reflejan la ignorancia de esa persona. Además, lo que se dice a mis espaldas no me afecta.

– Muchas personas a las que te querés salir, ya lo saben hace mucho. Vos sos el que complica las cosas.

– Mucha gente que “no está de acuerdo con tu estilo de vida” tiene mas miedo de vos que vos de ellos. Temen que vas a tratar de convencerles. Quieren asegurarse de que sepas que no están de acuerdo, para afirmarse en su posición (podés leer más sobre mi percepción de la mentalidad homofóbica aquí) Cuando no les discutís ni intentas cambiarles, se sienten mas cómodos y la vida se hace mas fácil para todos.

– Ser gay no es lo mas grande ni lo mas importante de vos. La psicóloga cristiana a la que fui cuando estaba el proceso de aceptarme me dijo una vez que ser gay no es “quien” soy, sino “como” soy. En inglés, esas dos palabras son similares, asi que ella me alentó a que cambie de “who” a “how”. Cuando reprimimos algo, ese algo se infla y termina llenando cada espacio dentro de uno porque lucha por salir (y termina saliendo como una explosión). Sin embargo cuando lo aceptamos naturalmente, se convierte solo en una parte de nosotros.

– Mi temor de perder a mi “familia espiritual” era prueba de que nunca la tuve. Se de varias personas que temen ser echados de su iglesia. Esto pasa mas a menudo en la iglesia evangélica. No veo el sentido de mentir para ser parte de un grupo espiritual. Hay muchísima gente gay en la iglesia. Saben que una vez que salen del closet, van a ser sometidos a lo que estoy convencido que es abuso emocional y espiritual (aunque la verdad es que que ya lo están experimentando). Esto es lo que pienso: O crees en un Dios que depende de que mientas para poder experimentar su poder en la iglesia, o Dios no depende de ellos y te puede llenar de igual manera siendo independiente. Claro que hay otras opciones, como por ejemplo que Dios es quien cada uno quiere que sea. Pero ese es otro tema. Si pensas que la Biblia es clara con respecto a la homosexualidad, te invito a que consultes con nuestro amigo Google (está disponible las 24 horas del dia) Hay varias interpretaciones y ni una de ellas es clara. No te conformes con lo que otra persona cree. Buscá la verdad, o por lo menos tu verdad ya que nunca vamos a estar todos de acuerdo. (El inicio de mi búsqueda lo relaté aquí: El testimonio que nunca dí en la iglesia)

– Por último, aceptá tus emociones. Sentí la tristeza, la amargura, el dolor, la rabia de haber tenido que experimentar todo lo que experimentaste. Tomate el tiempo para hacerlo. No fue justo y no lo mereciste. Encontrá a alguien con quién descargarte sin censuras. Y luego acordáte de que vos sos el que decide si querés que ese dolor sea parte de tu futuro. Las cicatrices quedan, pero no duelen. Mirá adelante. Cuando puedas, perdoná. El rencor solo te lastima a vos mismo, no a tu abusador. Y perdonar no significa que metas en situaciones donde seguís soportando el abuso. (ver Heridas y Cicatrices)

Acordate de que un chico menonita reprimido de Asunción tuvo un sueño de lo que quería para su futuro. Y un día se dio cuenta de que quizás sería posible. Dio un paso a la vez. Y de repente se encontró viviendo ese sueño.

En esta navidad, te quiero alentar a que visualices tu futuro. No necesitás tenerlo todo planeado. Solo pensá cual puede ser tu primer paso. Pero por sobre todo quiero decirte que estoy contigo y que me acordé todo el día de vos. Las cosas van a mejorar. Fuerza!

Que el 2014 nos traiga mas igualdad, y por sobre todo, sanidad y paz.

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Con mis suegros en Noche Buena

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Mi historia desde que viví en Paraguay, me escapé a EEUU y me salí del closet esta descrita en estas tres partes: El testimonio que nunca dí en la iglesia, La oscuridad antes de mi amanecer, y La conversación más difícil de mi vida. El proceso de adopción de Zoe esta relatado aquí: Nuestro final feliz, Parte I y Parte II. Gracias a todos por permitirme compartirlo!

Heridas y Cicatrices

Hace unos días hice algo que no me gusta hacer. Participé en una conversación publica en FB que comenzó con algo positivo y terminó con alguien sugiriendo que soy una persona cruel por haber decidido criar a mi hija junto a mi marido. Fue en ese momento que decidí retirarme, porque sabía que esa conversación ya no iría a ningún lado.

Lo que sentí todo ese día me sorprendió algo porque hace tiempo no tomaba este tipo de expresiones en serio. Sin embargo mi corazón latió mas fuerte en ese día y no pude apartar mis pensamientos de esa conversación.

Después de unas horas, más de una persona me contactaron al inbox para darme algún aliento. Una amiga muy querida me dijo algo como: “espero que tus heridas puedan sanar”. Y eso me dejó pensando.

Generalmente describo la sanidad que viví como una cicatriz que ya no duele, pero me ayuda a no olvidar la herida. En mi diario vivir soy mucho más feliz que en cualquier momento anterior de mi vida. El sol comenzó a salir cuando me acepté y solo siguió brillando mas fuerte cada día.

Muchas veces vemos la sanidad como un resultado. Pensamos que cuando llegamos, ya no sentimos dolor ni tristeza. Esperamos toda la vida ese momento en que por fin seremos libres del dolor. Sin embargo, el dolor que sentimos nos ayuda a conectar con el dolor de otros. Es la experiencia compartida. Une nuestras almas y nos da fuerzas. No quiero desconectarme de lo que viví. No quiero olvidarlo porque no quiero perder las lecciones que esas experiencias me enseñaron. Las fuerzas que tengo hoy las tengo justamente porque hubo un momento en que sentí que lo perdería todo.

Me lancé y gané mas de lo que tuve antes. Pero eso no anula el dolor que sufrí. Como escribí en otra ocasión, cada otoño (americano) me recuerda al tiempo en que me salí de la iglesia antes de que me echaran, cuando me prepare a enfrentar al mundo. Fue el momento mas decisivo y quizás el más difícil de mi vida. No lo quiero olvidar. Es la fuente de la fuerza que tengo hoy. Recordarlo me ayuda a levantar la cabeza y sonreír.

Hoy honro las heridas que sanaron. Recuerdo el dolor, la vulnerabilidad, la soledad, el temor. Honro mi corazón desnudo y frágil. Y también honro las fuerzas que no sabía que tenía. Agradezco a la vida por enseñarme la paz que llegó como resultado de la aceptación. Cuando hablo de lo que me tocó vivir, no lo hago ya con un corazón herido, sino con una actitud triunfante.

Honro mis cicatrices porque sé que hoy mismo hay miles que viven escondidos. Viven con temor de lo que sus seres amados dirán. Viven con las heridas resultantes del rechazo. O quizás viven con un dolor completamente diferente. Honro mis cicatrices porque me conectan al dolor universal, y al mismo tiempo irradian esperanza de lo bueno que puede aún venir cuando uno piensa que ya todo terminó.

Agradezco a la vida por permitir que mis heridas no desaparezcan, sino que siempre puedan permanecer las cicatrices para recordarme de lo débil que pensé que era y lo fuerte que resulté ser.

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El proceso doloroso pero fortalecedor de entenderme y salirme del closet lo describí en tres partes: El testimonio que nunca dí en la iglesia, La oscuridad antes de mi amanecer, y La conversación mas difícil de mi vida.

Un año después…

Suenen los violines. Siento que se me suben las emociones y voy a volver a usar este medio como mi diario personal. Anoche me levanté cada dos horas para ver que estaba pasando con Zoe. Hace un año estábamos haciendo lo mismo, excepto que era el despertador que nos despertaba, y no un bebé llorando. Después de tantas noches de insomnio que precidieron a esa noche, no se como logramos dormirnos de nuevo cada vez que nos avisaban que no habría avances en las siguientes dos horas. Aunque la familia biológica de Zoe trataba de darnos toda la seguridad de que no iban a cambiar de opinión, mis emociones estaban un desastre compuesto de incertidumbre, ansiedad, incredulidad, ruegos para que todo resultara… y esperanza.   Nos alojamos en un hotel cerca del hospital por un par de días. Una vez nacida Zoe, nos permitían visitar a Zoe en una pequeña habitación, sin ventana, del tamaño de un closet, que sólo cabía dos sillas, una piletita y el moises del bebé. Allí estuve sentado durante 3 días, contemplando ese milagro asombroso, hablando con ella, cantándole, llorando, llenando mi teléfono con fotos y videos de un bebe que no hacía nada. Sentía que aunque la veía por primera vez, ya nos conocíamos profundamente desde siempre.

Luego siguieron varios meses en que no dormí practicamente nada. Mi vida cambió completamente. Lo que estaba viviendo no tenía ningún parecido con nada que haya vivido antes. Nos habían dicho que nunca estaríamos completamente listos para ser padres. No estoy de acuerdo. ¡Yo estaba listo! Tal vez dependa de como lo veas. Yo no estaba preparado para ser un padre perfecto, pero sí dispuesto a trabajar con todas mis fuerzas para para que esta pequeña se sienta como la niña más amada en la tierra.

Luego estaba el otro proceso que ocurría dentro mío, el cambio en mi identidad. Las prioridades no sólo cambiaron de salir todas las noches a cambiar pañales y lavar biberones.

Siempre compartí mis convicciones. Cuando era un cristiano, esto significaba compartir la esperanza y la fuerza que me daba mi fe. Después mi fe se derrumbó cuando me di cuenta de que tenía que ser alguien que no era para ser aceptado en la institución de los santos. Cuando me di cuenta de que ya no podía vivir esa mentira, estaba consciente de lo que arriesgaba. Podría perder toda la gente a quién yo llamaba familia y amigos. Pero lo más aterrador fue la idea de perder el sueño de que algún día me convertiría en un hombre de familia. Un papá. Necesitaba ser sincero y vivir mi verdad, así que comencé a prepararme para enfrentar mis posibles pérdidas.

No perdí mi familia, y solo perdí algunos amigos (que en realidad nunca lo fueron). Conocí a Leo y desde entonces comencé a sentirme como si vivía un sueño. Me enamoré por primera vez y finalmente supe lo que era el amor. Luego nos embarcamos en el viaje para convertirnos en padres. A través de los altibajos de los dos años en este proceso, fui de estar esperanzado a renunciar al sueño, y de vuelta a la esperanza. Luego tuvimos la charla. Hablamos de lo que pasaría si esto no nos iba a salir. Decidimos enfocarnos en nuestra relación y encontrar la felicidad sin importar el resultado de este proceso.

Tres meses más tarde recibimos el email de la madre biologica de Zoe. Dos semanas después de eso, fuimos papás.   En cierto modo, Zoe culminó mi viaje de la represión a la aceptación. Ella tiene un efecto completamente contrario que los hermanos cristianos que conocía tenían sobre mi. Hace relucir en mí quien soy en realidad.

Siento que fui padre toda mi vida, solo que no tenía hijos todavía. Sabía que había nacido para esto, pero durante muchos años todos mis seres queridos me decían (con y sin palabras) que no estaba en condiciones de ser padre y que yo no era lo suficientemente bueno. Tendría que ser transformado por Dios de cierta manera que no era necesario para ellos, ya que habían nacido bien.  Yo era profundamente defectuoso, y este defecto me hacía incapaz de dar a mis futuros hijos con el amor que necesitaban.

Y ahora aquí estamos. Hoy puedo reflexionar sobre todo esto sin sentir el dolor al que esta tan acostumbrado.

Creo que es muy importante resolver nuestros problemas emocionales cuanto mas podamos antes de tener hijos. Nuestros hijos no deberían sufrir las consecuencias. Es por eso que el proceso que precedió a Zoe fue tan importante para mi. El dolor me dejó, y ahora soy libre. Soy libre para ser quien soy, de amar me, y luego verter todo ese amor sobre mi esposo y mi hija. El 24 de marzo de 2012 mi vida pasó de la teoría a la práctica. Ya no necesito reflexionar tanto sobre todo este tema. Solo necesito enfocarme en vivir este sueño hermoso todos los días.  Tal vez sea por eso que no puedo dejar de compartir fotografías de ella en FB. Tal vez todavía no pueda creer que esté viviendo este sueño. Y es que no es un sueño. ¡Es mi vida real! A veces huele a perfume de bebés y otras a pañal. Estoy lejos de tener una vida perfecta, pero estoy inmensamente agradecido.

Feliz cumpleaños, Zoe!

PS: Zoe significa vida.

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Foto: Zoe con sus papas, mama biológica y abuelos en su primer cumpleaños.

 

(El proceso de adopción lo relaté en las notas Nuestro final feliz, Parte I y Parte II)

Nuestro Final Feliz, Segunda parte

Esta es la continuación de la historia de adopción de nuestra hija Zoe. La primera parte la pueden encontrar aquí: Nuestro final feliz, Primera parte. La nota fue originalmente escrita en Mayo 2012, pero quise compartirla con ustedes. Aquí va:

Estábamos boquiabiertos, con ojos de huevo frito. El tiempo se detuvo mientras procesamos las emociones que nos subvenían. Sentimos como si alguien nos hubiera raptado de nuestro día a día y tirado en medio de un futuro que siempre habíamos deseado. Demasiadas cosas en que pensar y ni un segundo que perder pensando! Las próximas semanas podrían convertirse en las mejores y más memorables de nuestras vidas. O, podrían ser las peores. “Nada está definido”, nos decíamos entre los dos para mantener una actitud realista.

Acabábamos de regresar de Georgia un domingo por la tarde. Lo primero en la agenda era sentarnos con nuestros vecinos y hablar de lo que necesitábamos comprar/conseguir/preparar. La mamá de Leo se iba a venir ese martes para ayudar a preparar el cuarto de bebe. Teníamos que pintar las paredes, armar la cuna…. emm… no teníamos cuna! Leo y yo teníamos que ir al trabajo y avisar que estaríamos faltando porque estabamos por adoptar. Al principio, pensamos que el bebé podría venir ese mismo martes (en 4 días!). Pero después recibimos la confirmación de que Fiona seria no inducida hasta la tarde del sábado. Ok, eso nos da cinco días! El embarazo mas corto de la historia.

Fue en ese momento que decidimos a lanzarnos de lleno.  Podríamos estar emocionadisimos (y lo mas preparados posible) cuando esta niña llegue a nuestras vidas, o nos nos estrellaríamos completamente desilusionados si la madre biológica cambiaba de opinión. A pesar de enfrentar todo con cautela en un primer momento, todo el mundo alrededor nuestro estaba super contento. Nos felicitaban, nos preguntaban cosas sobre el proceso, y nos decían que nos preparemos para noches sin dormir. Nos regalaron dos cunas (una fue a la casa de la abuela), ropas, frazaditas, y muchas cosas mas. Así que ya nos era imposible proteger nuestras emociones en ese momento. Decidimos disfrutar el proceso al máximo y asumir el riesgo. Lo que no nos mata nos hace más fuertes, ¿verdad?

La semana pasó rapidisimamente. Yo ya había renunciado en mi trabajo de todos modos, así que solo tenia que decirles que me iría unos días antes. Mi plan de comenzar a trabajar en un consultorio quedaba muy bien con todo, ya que me podría tomar un par de meses de tiempo y poco a poco construir una base de clientes. Además, las vacaciones de primavera se acercaban y Leo podría quedarse en casa por una semana. A pesar de que Fiona no seria inducida hasta el sábado por la tarde, decidimos salir la noche del viernes y quedarnos a dormir a mitad de camino. A las 8am del sábado sonó mi teléfono. Estábamos a punto de salir cuando la madre de Fiona nos llamo. Fiona ya estaba en el hospital. No estaba segura de qué tan rápido las cosas podrían progresar, asi que nos dijo que viniéramos tan rápido como sea posible. Todavía teníamos 4 horas de viaje! No desayunamos. Tiramos las valijas al coche y tratamos de no pasarnos el limite de velocidad a mas de 9 puntos (que es lo que se “tolera” aquí). La mama de Fiona nos mantenía actualizados del progreso por mensajes. Uno pensaría que estas 4 horas pasarian lentas ya que estábamos tan apurados. Sin embargo, se sentían como 30 minutos. Nuestras mentes estaban volando. No había tiempo ni siquiera para mirar el reloj. Probamos los límites de nuestros cuerpos al no parar para ir al baño (esto se convirtió en una costumbre durante las primeras semanas de vida de Zoe). Llegamos al Hospital. ¡Qué increible sensación! Nuestro bebé naceria en cualquier momento! Cuando llegamos a la habitación de Fiona, nos informaron que todo estaba bien. Ahora sólo teníamos que esperar. Su mamá nos compró una pequeña oveja de peluche para que la tengamos por nuestro cuerpo y así absorvería nuestro aroma corporal. La ovejita la dejaríamos con Zoe en su camita después. ¡Qué hermoso gesto. (La oveja terminó siendo utilizado como un “stressball” … muy útil!) El proceso de dar a luz fue como ocurre a menudo …. pasó una hora… después otra … después otra…

Anocheció y la doctora dijo que no esperaba nada antes de las 12am. Fuimos al hotel para dormir un par de horas (no sé cómo nos las arreglamos para dormir!). Regresamos a la medianoche, pero no había ningún avance. De vuelta al hotel y de regreso al hospital a las 3am. Seguíamos en lo mismo. Un viaje más al hotel y vuelta al hospital. A las 6am la doctora decidió hacer una cesárea. Tomó un tiempo hasta que todo fue arreglado y preparado. Solo nos quedaba esperar… y esperar… y esperar. La pobre Fiona estaba con tanto dolor y necesitaba ya que esto termine. Zoe, este sería un buen momento para que aparecezcas! Finalmente llevaron a Fiona a la sala de operaciones y nosotros a la sala de espera…

Que difícil la espera! Lloramos un poco mas, pero mas que nada camináramos de un lado de la habitación al otro. Dos enfermeras salieron. Les miramos con caras de signo de interrogación. “El bebé caga muy bien!” dijo una. Hmm … así que todo está bien? Después la mamá de Fiona salio corriendo. Nos pidió nuestras cámaras (teléfonos) y corrió de vuelta a la sala de operación… ok … esa debe ser una buena señal!

Después de unos 15 minutos nos llamaron a la habitación. Fue ahi que nos entregaron el bebé más hermoso que jamás haya existido. La mama de Fiona nos estaba filmando. Lloramos. Yo abracé con todo a Fiona y no podía dejar de llorar. Definitivamente ella cambió nuestras vidas para siempre. Parecía sentirse bien. Estábamos todos inundados de emociones! Fue increíble. Nada se podría comparar a esta experiencia.

Y el resto es historia! Zoe no podía cruzar las fronteras estatales con nosotros hasta que recibamos cierta documentación, lo cual tardo dos semanas. Leo tuvo que volver por el trabajo . Su mamá vino a ayudar. Nos quedamos en casa de los padres de Fiona, lo cual también resulto de maravilla. Durante el día Zoe recibía cuidados y cariños de su nueva familia y su familia biológica. Todos se unieron para crear la mejor vida que sabíamos darle. Dos semanas más tarde, Leo voló a Atlanta para buscarnos. Regresamos y Zoe durmió todo el camino, excepto para comer y cuando “llenaba” su panial. Un último momento muy emotivo fue cuando salimos de la casa de la familia biológica. Los vimos despedirse de Zoe, lo cual nos dolio en el corazón. Al mismo tiempo, aquí estábamos… una familia de tres. Más lágrimas. Lo logramos!

Nuestro sueño ya no era un sueño. Cobro vida y ahora tiene nombre: Zoe.

PD: Zoe significa vida.

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Otros blogs relacionados: Se necesita un papá y una mamá? Miremos las evidencias, y lo que escribí cuando Zoe cumplió su primer añito: Un año después… Gracias por leer!