Nuestro Final Feliz, Primera Parte

(Esta nota la escribí en mi cuenta de Facebook, para compartir con familia y amigos, pero decidí agregarla aquí. Es la historia de como adoptamos a nuestra hija Zoe. Lo escribí originalmente el 13 de mayo, 2012. Mis experiencias pre-adopción de mi vida en Paraguay y los EEUU esta descrita en estos tres capítulos anteriores: El testimonio que nunca di en la iglesia, La oscuridad antes de mi amanecer, y La conversación mas difícil de mi vida)

Wow. Es un día hermoso y estoy sentado en la terraza disfrutando de esta tarde de primavera. Nuestra hija Zoe está sentada/acostada en su sillita reclinada a mi lado estudiando los movimientos de un árbol y sus ramas. Nuestra vida cambio drasticamente desde el último blog! Hace tiempo que quiero escribir de nuestro milagro, pero no hace falta explicar lo ocupados que hemos estado, verdad? Así que aquí vamos:

Un sábado por la tarde, 9 semanas atrás, recibimos una notificación por correo electrónico diciéndonos que nuestro perfil de adopción había sido marcado como “favorito” por una mujer embarazada. No pensamos mucho al respecto, porque podría ser cualquier persona simplemente marcando 100 parejas para luego ir filtrando. A la mañana siguiente, otra notificación por email. Esta vez que alguien había escrito un mensaje para nosotros. Esperando otro mensaje de alguien de algún país lejano que tenia un bebé para nosotros siempre y cuando le enviemos unos cuantos millones, decidimos darle un vistazo. Yo lo leí primero. Mi escepticismo comenzó a desaparecer rápidamente cuando leí sobre una chica que estaba buscando padres para una niña. La beba nacería en aproximadamente 4 semanas, sumando a la intensidad y la urgencia de todo. Sin embargo, aun con todas las complicaciones que una situación como ésta puede traer, todo sonaba muy directo. Sin dramas. Ademas había algunas similitudes muy interesantes entre su familia y las nuestras. Le miré a Leo, diciéndole que lo lea. “Creo que me me cae muy bien!” le dije.

Después de unos cuantos emails, parecía que esto realmente podría ser real. ¿Podría ser? Todo parecía demasiado bueno para ser verdad. Planeamos una llamada telefónica con la madre biológica (Fiona) y su madre para ese lunes. Era difícil concentrarse en nada mas ese día. A lo largo de este proceso, lo habíamos comparado al proceso de conocer a alguien online. Algunos aspectos de la comparación volvieron a aparecer. Si no recibía una respuesta de inmediato, releia mi correo electrónico, preguntándome si había dicho algo malo. Leí todo lo que escribí, tratando de imaginar de cuántas maneras podría ser mal entendido y esperando que no fuera así. ¿Sonamos muy necesitados? Demasiado emocionales? Demasiado fríos? Y luego venia la respuesta. preocupación y ansiedad por nada. Esa noche tuvimos la conversación por teléfono y todo lo que podría decir para describir como fue es que se sentía increíblemente natural. Planeamos una visita para el próximo fin de semana. vivían en un suburbio de Atlanta, GA. Preparamos las maletas y confíamos en nuestra intuición. Al mismo tiempo, Fiona estaba en contacto con nuestra agencia de adopción. Ellos nos avisaron que todo parecía estar en orden. Georgia, aquí vamos!

Fue cuando llegamos a su casa que todas las comparaciones con citas por internet se acabaron. Nos bajamos del coche nerviosisimos, y yo recuerdo que dije nunca haber experimentado nada ni remotamente parecido. Sera que la madre biológica de nuestra futura hija pueda estar detrás de esa puerta? ¿Como sera ella? ¿Les gustariamos, o cambiarían de opinión despues de conocernos? Nuestro perfil de adopción contaba todas las cosas maravillosas acerca de nosotros … ¿y si se daban cuenta de las cosas no tan lindas de nuestras vidas? Demasiadas preguntas. En ese momento ni sabíamos si nos habían dado una dirección falsa. No había tiempo para reflexionar sobre todo esto. Seguimos nuestro camino hasta la puerta y tocamos el timbre (o tocamos la puerta, solo recuerdo una nube de nerviosismo)

Fuimos recibidos por un perro ladrando, y el papá de Fiona, que lo estaba atajando. El perro se tranquilizó y nos dimos cuenta de que lo único que quería era conocernos y hacer nuevos amigos. Ok. El perro nos quiere! Ahora a conquistar al resto de la familia.

Fiona se acercó a nosotros y me quede congelado. Le mire exclamando, “Oh my God!” Por un lado pensando, “Esto es real!” Y por el otro, “Ella podría ser la que de vida a nuestra hija!” Demasiado loco. Nos abrazamos y su mamá vino de la cocina nerviosa gritando: “Nunca hemos hecho esto antes!” Todos nos reímos, y Leo y yo admitimos lo mismo. La madre de Fiona estaba preparando “brunch” y olía delicioso. Fuimos a la cocina, donde conversamos mientras ella terminaba. Era una interesante mezcla de charla superficial e intercambio mas personal. La única expresión que describe el latido de nuestros corazones es que latían “a toda p…!” (pongo puntitos porque se que mi mama leerá esto jaja). Sin embargo, todo se sentía simple y sencillamente natural. Esperábamos que fuera incómodo, pero no fue así. seguíamos descubriendo más y mas cosas que teníamos en común. Un detalle importante era que todos ellos procedían de Alemania. Hablamos una mezcla de alemán e inglés, que es lo que Leo y yo hacemos en casa todo el tiempo. Leo y yo nos miramos el uno al otro cada vez que alguien decía algo que sonaba como cosas que se dicen en nuestras familias.

Mientras todo esto ocurría, las preguntas internas continuaban. Estaban ellos sintiendo la conexión al igual que nosotros? ¿O solo nos trataban con amabilidad? Siendo alemanes, nos daba confianza que lo que decían era exactamente lo que sentían. Eso hizo que fuera un poco más fácil. Por otro lado nos preguntábamos, deberíamos mostrarles lo emocionados que estábamos acerca de todo esto? Nada estaba definido hasta incluso después del nacimiento, así que no queríamos que se sientan presionados. No queríamos sonar muy fríos. Al mismo tiempo no queríamos que piensen que no sabíamos controlar nuestras emociones (las lagrimas siempre “a punto”), pero queríamos expresar lo mucho que deseábamos ser padres. No queríamos decir nada que pudiera cambiar su opinión acerca nuestro. Demasiados pensamientos y emociones encontradas. Teníamos que confiar en que lo que estaba destinado a ser, se cumpliría.

A continuación, para añadir a nuestro entusiasmo y “remolino emocional”, nos dijeron que el bebé podría llegar temprano … tan pronto como la próxima semana! Y luego, nos dijeron que nos querían llevar a ver una ecografia 3D. ¿Podríamos de hecho llegar a ver a “nuestro bebé” ese día? Increible. La emoción y la conciencia de que nada era seguro creaba una tensión impresionante dentro nuestro. Por suerte no había tiempo para pensar en mucho de esto.

Después de comer nos sentamos en la terraza. Era un hermoso día de primavera. Nuestros nervios se relajaron un poco y conversamos tranquilamente. Todo se sentía tan bien. Por la tarde nos fuimos a la ecografía. Al principio, Zoe estaba cubriendo sus ojos con ambas manos, pero más tarde pudimos ver su pequeño rostro tan hermoso. ¡Qué momento! Durante los primeros 20 minutos de la epigrafía estábamos más centrados en descifrar lo que estábamos viendo (una mano! una carita! pies!). Bromeamos y reímos mucho. Al final nos dejaron escuchar el latido del corazón. No puedo explicarlo, pero todos empezamos a llorar.

después de la ecografia, Leo y yo fuimos a tomar un café y la familia de Fiona volvió a la casa. Nos acomodamos en unos sillones gigantes. Ninguno de los dos sabía qué decir. No había palabras! Sólo nos quedamos mirando la nada hasta que una nena paso frente a nosotros. Tenía unos 11-12 años de edad, pero llevaba unos shorts muy cortos y ajustados, una remerita y botas. Nos miramos, sólo diciendo: ummmm…. uh uh. Nope! Not happening. Not at our house!” (No, no le dejaremos! No en nuestra casa!)

Comenzamos a hacer una lista de cosas que se necesitábamos hacer en caso de que seamos padres en.. unos pocos días? Avisamos a nuestros amigos, que de inmediato empezaron a ponerse en campaña para conseguirnos las cosas esenciales que necesitaríamos. A lo largo de la tarde, recibíamos mensajes de texto avisándonos que teníamos un carrito, un asiento para el auto, etc. También llamamos a la mamá de Leo, que grito como si hubiera calificado para ir a Hollywood con American Idol. Teniamos un poco mas de tiempo antes de volver a la casa y decidimos parar en Babies R Us. Miramos todo, intercambiamos opiniones acerca de lo que nos gustaba y lo que no, colores, juguetes, ropa … Se sentía tan increíble. También nos dimos cuenta de que no teníamos idea de lo que necesitaríamos! Por dónde empezar? Nos habremos visto completamente shockeados, con los ojos abiertisimos. Seguramente la gente de Babies R Us ven esto frecuencia.

Para la cena, Fiona y su familia nos llevaron al restaurante donde ella trabajaba. Conocimos sus compañeros de trabajo. Todo el mundo ya sabía de nosotros, lo cual nos hizo sentir muy bien. El hecho de que ella estaba compartiendo mucho de su vida con nosotros nos daba la seguridad de que las cosas estaban bastante seguras y establecidas. Parecía que ella estaba segura de su decisión. Tuvimos una cena deliciosa, tomamos un buen vino, hablamos por horas, nos reímos mucho, y derramamos algunas lágrimas (pero tratando de aparentar calmos en todo momento).

Al día siguiente volvimos a Virginia. Había mucho que hacer! Nuestra hija nacería la semana entrante, pero dejaré eso para un próximo post.

(Esta historia continúa aquí: Nuestro final feliz, segunda parte)